Ingeniería Química

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Ensayo de tracción


1. PROCEDIMIENTO. 

En el ensayo se aplica una fuerza de tracción sobre una probeta de ensayo (metálica en nuestro caso) y se analiza la curva de esfuerzo (N/m2) frente a la deformación de la muestra. A partir de dicha curva se deducen propiedades tan importantes como la resistencia, ductilidad, tenacidad…
 Imagen 1. Dianamómetro (1 y 2) e imagen de la probeta en tres instantes diferentes del estudio de tracción.

El aparato usado, es un dinamómetro, que consta de un brazo fijo y otro móvil que disponen de unas mordazas en las  que se sujeta la probeta. A continuación, se programa para que los brazos se separen a una velocidad constante, midiendo en cada instante la carga necesaria para mantener dicha velocidad y la deformación que ésta produce sobre la probeta. Medidas la carga-elongación, el equipo transformará dichos parámetros en esfuerzo deformación, para lo cual, necesitaremos medir tanto la longitud de dicha probeta como la sección transversal de ésta . Este experimento se mantendrá hasta que la probeta se fracture.  Momento en el que debemos medir la longitud final entre los puntos A y B.

2. FUNDAMENTOS TEÓRICOS.
 

 Imagen 2. Curva deformación en ensayo tracción.

En esta curva, se diferencia una parte correspondiente a la deformación elástica y otra a continuación correspondiente a la deformación plástica. La primera puede aproximarse a una recta de pendiente constante por tanto. La tangente a dicha recta, nos proporciona el módulo elástico.
El módulo elástico se hallará con el valor de la “fuerza elástica” entre el área transversal de la probeta bajo estudio. A partir de ese punto, el material adquirirá una deformación permanente. Es decir, habrá sobrepasado el límite elástico produciendo deformación plástica. Cuando se supera el límite de rotura, se produce la rotura de ésta (final del ensayo).
    
3. RESULTADOS.


Con los datos que se han proporcionado, se va a pasar a calcular los parámetros "carga de rotura" y "límite elástico" y así poder identificar los diferentes materiales de las probetas:


 Tabla 1. Resultados obtenidos en el ensayo.


Como se observa, el primer material con un límite elástico de 473 N/mm2 es el acero y el segundo (límite elástico=152 N/mm2) es el aluminio.

martes, 12 de octubre de 2010

Tipos de recubrimientos (para evitar la corrosión)

1. PINTURAS

     Las pinturas son recubrimientos orgánicos utilizados en productos metálicos, para aplicaciones arquitectónicas, industriales, en transportes, decorativas y hogareñas, entre otras.
• Su utilización supera el 60% del mercado mundial de productos recubiertos.
El pintado ofrece soluciones no solo de tipo estéticas, sino también de protección contra la corrosión.
• Es posible retocar pequeñas áreas dañadas con relativa facilidad.
• Permite plegar determinadas piezas, dentro de grados de deformación limitados, sin que se pierdan las propiedades del recubrimiento.
• Presenta una buena relación coste/calidad comparado con otros tipos de recubrimientos.
     El mayor volumen de productos pintados tiene destino arquitectónico. Para satisfacer este mercado se emplean mayoritariamente pinturas termoendurecibles de tipo acrílicas y poliéster, cuyas formulaciones ofrecen expectativas (ya comprobadas) de más de 10 años de integridad de película en función del proceso de aplicación, que determina los resultados superficiales y las propiedades de la película de recubrimiento.
     Es importante comprender que la aplicación de pinturas requiere de pretratamientos superficiales indispensables, como la limpieza superficial y la generación de capas superficiales de compuestos químicos que actúen, promoviendo la adhesión de la pintura y la protección contra la corrosión.
Podemos clasificar las pinturas por el estado que presentan en el momento de su aplicación:
a) Líquido
b) Polvo
Donde su aplicación puede llevarse a cabo mediante:
1) Soplete aerográfico de baja presión, para pinturas líquidas.
2) Soplete de alta presión sin aire, para pinturas líquidas.
3) Espray electrostático, para pinturas líquidas y en polvo, aplicado mediante soplete
     Para completar el proceso de pintado es necesario "curar" la pintura, colocando en el horno los productos, bajo condiciones específicas y controladas de temperatura y tiempo, para que la pintura adquiera su resistencia final por termoendurecido.
Ambas tecnologías obtienen buenos niveles de brillo, dureza, flexibilidad y duración, cumpliendo los requisitos de las especificaciones solicitadas por las normas internacionales para las pinturas citadas.
     Los recubrimientos resultantes de aplicar pinturas en polvo, por condiciones de proceso, poseen espesores mayores que los obtenidos de pinturas líquidas, sin que por ello existan ventajas adicionales en la calidad o duración de la película.
     Según sus propiedades, las pinturas se pueden clasificar en:
o Esmaltes, si producen una capa lisa y secan con apariencia lustrosa o semilustrosa
o Lacas, si forman una película por evaporación de un solvente
o Pinturas en base de agua si se aplican con facilidad pero tienen una superficie porosa y absorben agua, haciéndolas más difíciles de limpiar que las anteriores

2. IMPRIMACIONES DE CHORRO (BLAST PRIMER)

     Se utilizan antes o después del trabajo de taller, normalmente en taller y en condiciones controladas en metales como el aluminio:
     Las imprimaciones anteriores al trabajo de taller están diseñadas para un uso en instalación de limpieza por chorro y pintado automatizada. Sin embargo, cada vez más fabricantes las aplican satisfactoriamente mediante rociadores convencionales manuales sin aire o de alta presión. Las más importantes son:
o Tipo I: Butiral/fenólica de polivinilo de dos envases: tetroxicromato de cinc (15-20 mm).
o Tipo II: Epoxi de dos envases: fosfato de cinc o tetroxicromato de cinc (25 mm).
o Tipo III: Epoxi de dos envases (metal de cinc, 10-20mm).
Los tipos I y II pueden ser posteriores al trabajo de taller; algunas pueden tener sólidos de mayor volumen, ofrecen una durabilidad prolongada pero son de secado lento.
Se han de seguir cuidadosamente los ritmos de aplicación del fabricante, sobre todo cuando se van a recubrir con pinturas químicamente resistentes que, por ejemplo, sobre una aplicación generosa de imprimación de chorro tipo I pueden conducir a un fallo entre capas (desconchado). Los revestimientos de metal de cinc de un envase y de silicato etílico de cinc de dos envases están disponibles para usos especiales.
Muy a menudo se especifica como imprimación posterior al trabajo de taller la imprimación anticorrosiva que constituye la primera capa del sistema escogido.

3. PINTURAS CON BASE DE ACEITE SECANTE

     Estas pinturas se secan por reacción con el oxígeno del aire. De uso generalizado, tienen una base de aceite vegetal o animal adecuadamente tratado, por ejemplo por calor, y reforzado con resinas sintéticas o naturales. No resisten el ataque químico directo ni condiciones de inmersión.

4. IMPRIMACIONES

     Existen dos tipos básicos: productos de secado relativamente lento cuyo uso se limita a la aplicación in situ; y productos de secado más rápido que pueden utilizarse in situ o en taller.
     En general, los últimos tienen sólidos de menor volumen. Todos se destinan a sistemas aceitosos; algunos pueden emplearse en sistemas de un envase resistentes a los productos químicos.
     Los aglutinantes característicos son:
  •  Aceite secante
  •  Alquidos modificados con aceite secante
  •  Ester epoxídico
  •  Aceite de uretano
  •  Resina fenólica modificada con aceite secante
  • Entre los pigmentos anticorrosivos típicos están:
  •  Fosfato o cromato de cinc, con minio y plumbato de calcio, usados todavía en imprimaciones destinadas a un uso in situ. Todos, menos el fosfato de cinc, imponen limitaciones de utilización.
     Los espesores de película seca pueden variar entre 25-75 mm, dependiendo del volumen de sólidos, del método de aplicación y de la utilización de servicio.

Capas intermedias
     A excepción de los aceites secantes no reforzados, pueden utilizarse todos los aglutinantes indicados en “Imprimaciones”.
     La pigmentación es típicamente bióxido de titanio para los blancos y tonos, y pigmentos orgánicos e inorgánicos resistentes a los productos químicos para los colores. Los pigmentos de óxido de hierro micáceo se emplean para aumentar el espesor de película, cubrir mejor los bordes y ofrecer una buena resistencia a la corrosión atmosférica.
     Las películas secas tienen un espesor de entre 25-50 mm, dependiendo del volumen de sólidos, del método de aplicación y de la utilización de servicio.
Estos productos están destinados a un uso con acabados aceitosos brillantes y de óxido de hierro micáceo.

Acabados
     Los acabados muy brillantes en colores BS 4800 y RAL y los colores difusos de bajo resplandor en pinturas de óxido de hierro micáceo poseen una excelente resistencia a la corrosión atmosférica pero no soportan el ataque químico directo ni la inmersión completa en agua.
     Los aglutinantes característicos son alquidos modificados con aceite o uretano, ésteres epoxídicos y fenólicos modificados con aceite.
     Los pigmentos son diversos tipos de rutilo bióxido de titanio, pigmentos fotorresistentes coloreados y óxido de hierro o aluminio micáceos.
     Los espesores de película seca varían entre 25-50 mm. En este sentido se aplican los mismos criterios que para las capas intermedias.

5. PINTURAS DE UN ENVASE RESISTENTES A LOS PRODUCTOS QUÍMICOS

     Todos los productos de esta gama, menos uno, se secan por evaporación del disolvente.
Esta excepción, poliuretanos de curación por humedad, se tratará más adelante.
     Se dispone de una amplia gama de formadores de película, de forma característica clorocaucho plastificado, solución copolímeros de vinilo y resinas acrílicas, polímeros de acrilato. Las diferencias entre los productos basados en estas resinas y otros son sutiles, habiendo acumulado durante años los fabricantes individuales una experiencia con uno o dos sistemas de resinas.
     Las principales características que tienen en común son una excelente resistencia al agua (incluyendo la inmersión), una buena resistencia a los ácidos inorgánicos y una adecuada resistencia al álcali. Respecto a esto último, los sistemas de dos envases resistentes a los productos químicos resisten mejor un ataque intenso. En teoría, ninguna pintura basada en una de las resinas mencionadas en el párrafo anterior resiste el ataque de ácidos orgánicos,grasas animales, etc., pero existen muchos ejemplos que demuestran que son algo más que adecuadas.
     Los fabricantes de las pinturas ofrecerán el asesoramiento necesario para los casos específicos.
Dado que estas pinturas se secan por evaporación del disolvente, forman películas a bajas temperaturas y se secan satisfactoriamente en atmósferas contaminadas. La adherencia entre capas es buena, tanto al principio como en el mantenimiento, pues las resinas siguen siendo solubles en los disolventes utilizados en las pinturas. Por el contrario, la resistencia a los disolventes es relativamente reducida. La resistencia térmica máxima ronda los 65°C.
     En este grupo deben incluirse los sistemas de resina acuosos, por ejemplo copolímeros acrílicos de vinilo. Aunque son de reciente introducción (en la última década), prometen mucho sobre todo como imprimaciones de metal. Dado que, más que formar una película simplemente por pérdida del disolvente, se unen por coalescencia, sus propiedades mecánicas son mejores de lo que cabría esperar de una pintura en envase.
     En el grupo también se encuentran pinturas resinosas de un envase de poliuretano de curación por humedad. No deben confundirse con los productos que contienen aceite o alquido, “reforzados” mediante la adición de un componente de uretano. Las variedades de curación por humedad se secan como pinturas de dos envases, sufriendo una compleja reacción química en la que la humedad actúa como agente de “curado”.
Una vez curadas, estas pinturas poseen la mayoría de los atributos asociados a las de poliuretano de dos envases. Una ventaja importante es su capacidad para formar películas a bajas temperaturas. Obviamente, esta característica debe aprovecharse con precaución; el agua o el hielo formado en la intersección de la superficie y la pintura disminuirán su rendimiento. Existen disponibles imprimaciones para una aplicación en taller o in situ basada en todos estos sistemas resinosos. Puesto que sus propiedades de inhibición de la corrosión son inferiores a las de las imprimaciones, independientemente del pigmento inhibidor escogido, algunos fabricantes elaboran una imprimación modificada con aceite, de formulación específica para un proceso de pintura de un envase resistente a los productos químicos (a excepción de los poliuretanos de curación por humedad).
     Estas imprimaciones no suelen recomendarse para una exposición intensa o condiciones de inmersión. Resultan especialmente útiles para la aplicación in situ. Como pigmento inhibidor se utilizan de un modo generalizado los de fosfato de cinc.
Los espesores de película seca varían entre 25-65 mm, dependiendo del volumen de sólidos, del método de aplicación y de la utilización de servicio.

Capas intermedias
     Puede utilizarse cualquiera de las resinas indicadas anteriormente. Estas capas son resistentes químicamente y a la corrosión atmosférica; de hecho, muchos productos patentados se designan como “revestimientos gruesos” y son adecuados como capas intermedias y como acabados.
     Los pigmentos de rutilo bióxido de titanio son de uso generalizado para blancos y tonos. Los resistentes químicamente y a la luz se emplean para los colores, utilizándose el óxido de hierro micáceo tanto por su resistencia a la corrosión atmosférica, como por su capacidad para mejorar las propiedades mecánicas de la película de pintura.
     Los espesores de película seca de entre 50-100 mm por capa dependen del volumen de sólidos, de las dimensiones y complejidad de la estructura de acero, del método de aplicación, de la temperatura ambiente y de la superficie. Además, la liberación de disolvente es relativamente lenta y limita el espesor, que puede aplicarse de forma segura para evitar que el disolvente quede atrapado formando burbujas o poros.

Acabados
     Los acabados se basan en los mismos tipos de resinas utilizados en las capas intermedias, empleándose también el mismo tipo de pigmentos. Cuando los acabados se venden específicamente para este fin, presentan una mejor resistencia a condiciones de exposición intensa y al ataque químico que los productos de doble función. Están disponibles acabados muy brillantes.
     Pueden elaborarse muchos colores BS 4800, si bien la necesidad de resistencia química descarta algunos. Los espesores de película seca varían entre 25-100 mm por capa. Su rendimiento se rige por las consideraciones apuntadas en “Capas intermedias”.

6. PINTURAS DE DOS ENVASES RESISTENTES A LOS PRODUCTOS QUÍMICOS

     Estos revestimientos de dos partes forman películas por una compleja reacción química, dependiente de la temperatura. La mayoría de los productos no pueden utilizarse a temperaturas ambiente y a superficies inferiores a 10°C, aunque unos pocos son capaces de una “curación” a 5°C. Es importante diferenciar entre el secado de la película y la consecución de su resistencia química total; denominándose al proceso “curación”.
     Una vez concluido, los revestimientos son tenaces, resistentes a la abrasión y con una gama muy amplia de ácidos, álcalis, aceites y disolventes, incluso totalmente sumergidos. Los intervalos entre las capas pueden ser críticos, sobre todo con uretanos de dos envases, consistiendo la principal dificultad en asegurar una buena adherencia entre capas.
Imprimaciones
     Existe disponible una amplia variedad para uso en taller e in situ. La mayoría solo son adecuadas como imprimaciones posteriores al trabajo de taller. Se emplean en pinturas resistentes a los productos químicos tanto de un envase como de dos.
El pigmento anticorrosivo más utilizado es el fosfato de cinc.
Los aglutinantes típicos son:
  •  Epoxi de dos envases
  •  Uretano de dos envases.
     Se obtienen espesores de la película seca de entre 25-75 mm, dependiendo del volumen de sólidos, del método de aplicación y de la utilización de servicio.

Capas intermedias
     Estos productos se utilizan con acabados de alto rendimiento de uno o dos envases.
Los aglutinantes típicos son:
  •  Epoxi de dos envases
  •  Uretano o acrílico de uretano de dos envases
  •  Epoxi de curación con isocianato
  •  Epoxi: alquitrán
  •  Epoxi: brea
  •  Alquitrán o brea uretano.
     La pigmentación bióxido de titanio es de forma característica en blancos y tonos, con pigmentos resistentes a la luz y a los productos químicos. Para mejorar la formación de película, la resistencia a la corrosión atmosférica y las propiedades mecánicas, se emplea el óxido de hierro micáceo, que facilita además el recubrimiento.
     Los espesores de la película seca están influidos por los mismos criterios que las imprimaciones. Varían entre 75-200 mm.

7. REVESTIMIENTOS PLÁSTICOS

     Se pueden obtener protección contra los ácidos, álcalis, líquidos corrosivos y gases en general, uniendo una lámina gruesa de plástico o goma a las superficies de metales como el acero. Entre los materiales que se emplean para esta aplicación se encuentran la goma, el neopreno y el cloruro de vinilideno. Para hacernos a la idea, un espesor de unos 3 mm constituye una barrera eficaz para proteger al metal de la corrosión.
     El único pero que tienen estos materiales es el elevado precio. Lo que hace que su uso no esté tan extendido como en un principio cabe esperar. Aún así, son comunes en industrias como la química, por ser medios altamente corrosivos.
     Estos recubrimientos se aplican en forma adhesiva sobre todo para proteger estructuras metálicas enterradas.
     Unos de los polímeros más estables para dichos recubrimientos y válidos para una amplia gama de medios químicos son el tetrafluoretileno o teflón. Siendo capaz de resistir medios tan corrosivos como aquellos que contienen ácidos concentrados en ebullición, como HF, H2SO4 y HNO3, así como álcalis concentrados y en ebullición como el Cl2 gaseoso y solventes orgánicos hasta los 250 ºC.
     Pese a los buenos resultados en dichas condiciones, existen ciertos compuestos con los que reaccionan. Concretamente con el flúor elemental y el sodio en fusión. También hay que añadir que a temperaturas superiores a 200 ºC se inicia una descomposición lenta en contacto con HF, hidrocarburos fluorados, produciendo una mezcla de gases tóxicos por el calor generado durante las operaciones de mecanizado.
     Otro factor a tener en cuenta, es el hecho de que tiende a deformarse ante esfuerzos, además de la difícil tarea que supone unirlo a cualquier superficie debido su carácter inerte.
Este material es usado en empaquetaduras y válvulas de diafragma.

8. REVESTIMIENTOS ANTIADHERENTES

     Los recubrimientos antiadherentes impiden la adhesión de líquidos a superficies. Las capas de recubrimiento adherente se caracterizan por su tensión superficial mínima. Debido a esto las sustancias líquidas son repelidas por la superficie en lugar de adherirse a ella y forman muchas gotas. Hay dos tipos de recubrimientos – unos cuya estructura posee esta cualidad (microestructura - efecto Lotus) y otros que tienen una estructura altamente no polar-. Una manera de influir en la humectación, especialmente de plásticos, es mediante un recubrimiento a través de plasma. Los recubrimientos antiadherentes implican siempre un aumento del ángulo de contacto de la superficie de un líquido con otra superficie.
     Los recubrimientos antiadherentes han sido ampliamente extendidos en la industria arquitectónica, del automóvil y la marina. Numerosos recubrimientos evitan que se adhieran organismos marinos a los cascos de los barcos por ejemplo, con la ventaja de que no contienen metales pesados que se acumulan en el medio ambiente.
     La capacidad antiadherente, se debe a la energía libre de la superficie del recubrimiento. Según el grado de energía libre, adquirirá más o menos capacidad de interaccionar con otros materiales. Los materiales orgánicos tienen una energía libre típica entre 1 y 80 mJ/m2. Hidrocarburos como el polietileno y el polipropileno son válidos para estos tipos de recubrimientos, además de tener un coste bajo. El problema: no son lo suficientemente solubles en la película del recubrimiento.
      Otros factores a tener en cuenta son que se oxidan con cierta facilidad y pierden sus propiedades antiadherentes con bastante rapidez en recubrimientos de uso exterior.
     Otro grupo importante son los hidrocarburos halogenados que presentan buena resistencia química. Ejemplo de ellos son los clorados y los florados, como el vinil-fluoruro, tetra-fluoroetilen, y así un largo etcétera.
En los últimos años se han ido desarrollando nuevos recubrimientos compuestos, como el níquel químico PTFE, con unas excelentes propiedades.

     La incorporación de micropartículas de teflón en la matriz de un recubrimiento de níquel químico, mejora las propiedades de lubricación del mismo. Estas partículas de teflón se distribuyen uniformemente por toda la matriz del níquel, con una proporción que puede oscilar entre un 10- 20% en volumen:




El Teflón o PTFE (politetrafluoretileno) es un termoplástico de gran estabilidad, compuesto como mínimo por 20.000 monómeros del tipo C2F4 unidos en largas cadenas lineales, que tiene el coeficiente de fricción más bajo de todos los polímeros (0,05). Las excelentes propiedades de antiadherencia son consecuencia de la facilidad que tienen las cadenas moleculares de deslizarse unas sobre otras cuando están sometidas a una tensión cizallante.
     El níquel químico PTFE tiene como principal característica la obtenición de una matriz relativamente dura con un elevado poder autolubricante y a la vez, una buena corrosión a la corrosión.
La resistencia a la corrosión del níquel químico PTFE es elecada debido a su restructura amorfa. La capa de Níquel PTFE que puede oscilar entre 5-10 micras, se deposita sobre una capa de níquel químico de alto contenido en fósforo de unas 10-15 micras. Esta capa dúplex de un espesor totalmente uniforme, tiene una elevada resistencia a la corrosión 500 a 1000 horas en el ensayo de niebla salina, cosa que podemos observar en la tabla siguiente:


Componentes básicos de recubrimientos orgánicos (para evitar la corrosión)

1. AGLUTINANTES

     Después de aplicar las películas protectoras, éstas deben solidificar, haciéndose más densas y a su vez adherirse correctamente a la superficie a proteger. Esto se consigue con los aglutinantes. Hay que advertir que no todos los aglutinantes son anticorrosivos, por lo que sólo unos pocos se pueden usar en la formulación de estas capas protectoras.
     Además hay que tener en cuenta la estructura de estos materiales, de forma que si éstos tienen un elevado peso molecular, será necesario un disolvente que al evaporarse formará la película. Si por el contrario el peso molecular es pequeño, reaccionarán directamente con la superficie, no siendo necesario ningún disolvente adicional. Entre los aglutinantes tenemos:

1.1. Aglutinantes oxigeno-reactivos: que suelen ser de bajo peso molecular capaces de producir recubrimientos sólo si se produce una reacción entre estos y el oxígeno. Reacción que suele ser catalizada por un metal de sales de cobalto o plomo.
A continuación mencionaremos algunos ejemplos de aglutinantes oxígeno-reactivos:
Alquilos: son elaborados mediante reacciones naturales de secado de aceites para dar resinas sintéticas con una buena capacidad de curado, resistencia química y resistencia a agentes atmosféricos.
Epoxi esteres: las epoxi resinas reaccionan químicamente con aceites para formar epoxi esteres. Su curado se produce de igual modo que en los alquilos.
Uretanos alquilo: las resinas epoxi se combinan con aceites que reaccionarán a su vez con isocianatos para producir uretanos alquilo.
Siliconas alquilo: las resinas alquilo se combinan con moléculas de silicona para dar las siliconas alquilo.

1.2 Lacas: que son recubrimientos que pasan de una película líquida a otra sólida por evaporación tan sólo del solvente. Entre estos materiales tenemos:
Polímeros de polivinil cloruro: la molécula de vinil es relativamente larga y se disuelve en disolvente al 20%.
Gomas cloradas: con éstas se obtienen sólidos que servirán para reducir la fragilidad y aumentar la adhesión al metal.
Acrílicos: al igual que los anteriores son moléculas de elevado peso molecular. Éstos son combinados con vinilos para mejorar la resistencia a la corrosión y la conservación del color de los recubrimientos.
Materiales bituminosos: se aplican en aquellos metales en los que la apariencia no es un factor determinante, con el objetivo de protegerlos de la corrosión.

1.3. Aglutinantes con transformación en caliente: ejemplos de estos materiales son:
Fundidos: normalmente son asfaltos aplicados en estado líquido a elevadas temperaturas.
Organosoles y plastisoles: son materiales de elevado peso molecular que están dispersos en un disolvente o plastificante.

1.4. Aglutinantes correctivos: que están formados por dos resinas de bajo peso molecular que son combinadas previo a la aplicación del sustrato, donde reaccionan adhiriéndose y solidificando muy bien sobre el metal.
Epoxi: las resinas contienen el grupo epoxi al final de la cadena molecular. Serán las que reaccionen con las aminas de otras moléculas de mayor peso molecular, dando un producto con muy buenas propiedades de resistencia química.
Poliuretanos: constituidos por cadenas que contienen grupos OH- o amino que reaccionan con diisocianatos produciendo un prepolímero capaz de reaccionar con otros grupos alcohol, aminas o incluso agua

1.5. Aglutinantes inorgánicos: son en su mayoría silicatos disueltos en agua que reaccionan con el aire después de su aplicación en la superficie.


2. PIGMENTOS:

     Son sustancias generalmente insolubles en las pinturas y que consecuentemente necesitan ser mezclados con una técnica de dispersión. Pueden ser tanto materiales naturales como artificiales. Además pueden usarse diferentes tipos de pigmentos para un mismo recubrimiento, proporcionando una serie de características y propiedades como son las siguientes:
  • Color
  • Protección a los aglutinantes
  • Inhibición a la corrosión
  • Resistencia a la corrosión
  • Reforzado de la película de recubrimiento
  • Propiedades antideslizantes
  • Adhesión
  • …
     Entre los pigmentos más importantes podemos encontrar el fosfato de zinc. Otro aspecto muy importante es el de la selección del aglutinante correcto para unos pigmentos determinados. Pues la mezcla de pigmentos y aglutinantes inadecuada puede dar lugar a recubrimientos poco efectivos a la corrosión.


3. DISOLVENTES

     Aquí también se utilizan más de uno para un mismo recubrimiento. Según el disolvente que utilicemos, podremos cambiar propiedades del recubrimiento tales como la viscosidad, velocidad de secado, grosor de la película…
El hecho de que un disolvente sea adecuado para un recubrimiento, no implica que lo sea para otro tipo de recubrimiento. Es decir, no existen los disolventes universales en este campo. Por ejemplo, los asfaltos pueden ser disueltos por hidrocarburos pero son insolubles en alcohol.
Estos componentes de los recubrimientos pueden ser divididos en:
a. Hidrocarburos alifáticos: como la nafta, usados en recubrimientos de base aceite, vinil o asfalto.
b. Aromáticos: como el tolueno.
c. Cetonas: como la acetona, usados como disolventes.
d. Esteres: como el etil-ester, usados también como disolventes.
e. Alcoholes: como el metanol, usados como disolventes, de elevado peso molecular y polares.
f. Eteres y alcohol-éter: son disolventes adecuados para resinas, aceites… de origen natural.
g. Agua: las recientes normativas sobre la emisión de componentes orgánicos volátiles, ha obligado a que los disolventes orgánicos se vayan sustituyendo gradualmente por el agua como disolvente. Si bien es cierto que los recubrimientos de estas características, no pueden utilizarse para un gran número de tipos de recubrimientos.

sábado, 9 de octubre de 2010

Bibliografía sobre corrosión

§     "Corrosion mechanisms in theory and practice”. Autores: P. Marcus, J. Oudar. Ed. Marcel dekker, Inc.
§       “Corrosión y control de corrosión”. Autores: Herbert h. uhlig. Ed. Urmo, S.A. de ediciones.
§       “Protección: corrosión” instituto técnico de la estructura del acero, tomo 5
§        "Corrosión of aluminium. Autores : Christian vargel. Ed. Elsevier
§       “Manufactura” autor: Steven R. Schmid. Ed. Prentice-Hall Inc.
§      " Handbook of corrosion engineering. Autores: Pierre R. Roberge, ed. MC Graw Hill

Partes de las que consta un recubrimiento orgánico (para evitar la corrosión)

Básicamente consta de tres partes: la imprimación, la capa intermedia y la capa externa.
3.1. IMPRIMACIÓN

           Es uno de los elementos de mayor importancia de las capas protectoras. Una buena imprimación, evita o al menos retarda la extensión de la corrosión cuando se produce discontinuidades en la capa protectora. Estas deben adherirse muy bien a la base del metal  y deben contener una concentración de inhibidores que suele ser un pigmento derivado del cromo. 
Entre las funciones de la imprimación están:
o   Adhesión o elevada unión al sustrato
o   Cohesión o resistencia interna
o   Inerte con el medio ambiente
o   Alta compatibilidad y adherencia con la capa intermedia
o   Flexibilidad adecuada
 

3.2. CAPA INTERMEDIA
Son utilizados en recubrimientos para aplicaciones específicas, donde el relativamente elevado grosor supone una ventaja o al menos no supone un problema.
Las capas intermedias con minio (Pb3O4) y pigmentos inhertes han dado buenos resultados en cuanto a la impermeabilidad en las condiciones más exigentes.
La finalidad de aplicar esta placa reside en:
o   Dar espesor a la capa protectora.
o   Fuerte resistencia química.
o   Resistencia a la humedad por la transferencia de vapor.
o   Incrementar la resistencia eléctrica
o   Fuerte cohesión
Buena adhesión/compatibilidad tanto a la imprimación como a la capa externa.

3.3 CAPA EXTERNA
Esta capa proporciona un sello resinoso tanto a la capa intermedia como a la imprimación. De hecho, la primera capa (de la capa externa) debe penetrar  en la superficie intermedia, proveyendo a dicha capa de impermeabilidad.
La capa externa es la superficie de “defensa” de los recubrimientos frente a agentes agresivos. Es generalmente más densa que la intermedia debido a que están formulados con un pigmento de peso molecular bajo.
     Los materiales de las superficies externas suelen ser principalmente pinturas y barnices en base aceite que endurecen por oxidación; acrílicos y otras lacas que secan por la evaporación del disolvente; poliuretanos y pinturas epoxi que secan por reacción de curado químico en frío. Incluso altas temperaturas pueden usarse para que ciertos epoxi curen y así producir acabados más resistentes. Cosa que también los hace más difíciles de eliminar si en algún momento se pretende cambiar la película protectora.

Pinturas de poliuretano por ejemplo, han sido utilizadas en numerosas ocasiones. Pero tienen un problema: tienden a resquebrajarse, y son quebradizas, por lo que en muchas ocasiones se prefiere usar pinturas con solventes acrílicos secos para los acabados finales. A pesar de esta desventaja, cabe destacar que son fáciles de quitar mediante ciertos disolventes químicos.
Entre las principales funciones de esta capa externa protectora están:
o   Dar resistencia al recubrimiento.
o   Es una barrera inicial a agentes ambientales.
o   Resistente a sustancias químicas, agua y ante condiciones ambientales adversas.
o   Proporcionar tenacidad y resistencia a la superficie.
o   Mejorar el aspecto estético de la superficie.

           Sin embargo, en ocasiones la capa intermedia es la que actúa como barrera protectora ante agentes ambientales y la aplicación de la capa externa adquiere distintos objetivos, como proporcionar una superficie antiadherente. Siendo en este caso la intermedia y la imprimación las encargadas de actuar contra los agentes corrosivos en medios marinos.

Recubrimientos orgánicos para evitar la corrosión

Los revestimientos orgánicos han sido desarrollados con el objetivo de proteger los equipos, fabricados en materiales como el acero, de los estragos que el medio ambiente puede ejercer sobre éstos. La industria que supuso el avance de estas capas protectoras fue la petroquímica, que fabrica la mayor parte de los ingredientes sintéticos con los que elaborarán dichas capas protectoras. 
Tanto la elaboración de resinas poliméricas como los disolventes de los recubrimientos se obtienen en el craqueo del petróleo, donde se obtiene una gran multitud de componentes importantes en la elaboración de estas películas. Ejemplos de estos componentes son los vinilos y acrilos que se usarán para fabricar las largas cadenas poliméricas de las resinas.
Las películas protectoras están diseñadas teniendo en cuenta una variable muy importante: la impermeabilidad, para bloquear lo máximo posible los efectos que el medio

ambiente puede ejercer sobre los materiales a proteger, tales como el agua, iones o gases corrosivos.
En cuanto a la aplicación de estas capas protectoras, dependerá de la instalación a proteger y del propio medio. Así por ejemplo, en sistemas donde existe una gran corrosión, podemos aplicar diferentes capas: una primera de imprimación, un recubrimiento intermedio y hasta una protectora externa.

Corrosión

  1. CORROSIÓN
Razones termodinámicas motivan que los metales que se han obtenido a partir de sus minerales en la naturaleza, tiendan en su uso normal a volver al estado combinado. El fenómeno que conduce al deterioro progresivo de las propiedades metálicas queda designado por el término corrosión.


La corrosión es casi siempre de naturaleza electroquímica, o lo que es los mismo, una corriente eléctrica que circula entre determi-nadas zonas de la superficie del metal, conocidas con el nombre de ánodos y cátodos, a través de una solución llamada electrolito capaz de conducir dicha corriente. Este conjunto constituye micro o macro pilas en las que la zona anódica es la que sufre los efectos de la corrosión.


En este proceso, los átomos del ánodo se disuelven para formar iones. Los electrones pasan al cátodo a través de la masa metálica y allí neutralizan a los iones positivos. La corrosión, por tanto, es sostenida por procesos simultáneos anódicos y catódicos.
Para que exista corrosión, necesitaremos pues, que existan simultáneamente ánodos, cátodos y un electrolito.
Estos ánodos y cátodos son micro o macropilas con una diferencia de potencial entre sus dos semielementos.
Las micropilas pueden tener su origen en el metal o en el electrolito, siendo en cada caso provocadas por varios motivos.
Para que existan micropilas en el metal, es necesaria la presencia de heterogeneidades que pueden ser de varios tipos:
  • De construcción: metales o aleaciones poligásicas.
  • De estructura: fina, gruesa, deformada,…
  • Mecánicas: creadas por tensiones externas o internas.
  • Debidas a diferentes estados superficiales: grado de pulido, rayas, acoplamientos, óxidos.
Entre las causas de dicha corrosión, pueden encontrarse diferencias en la temperatura, pH, en la concentración de oxigeno… del medio en el que están estos materiales.
Entre éstos, cabe destacar por ejemplo, la existencia de gradientes de concentraciones de oxígeno, que da lugar a que las partes más aireadas funcionen como cátodos y las menos aireadas como ánodos (siendo estas últimas las atacadas por la corrosión).
Otro fenómeno importante de corrosión es el motivado por uniones metálicas con diferentes metales, o diferencias de resistividad en suelos o el efecto de corrientes vagabundas.
En definitiva, para luchar contra la corrosión debemos eliminar o separar de los otros dos, uno de los tres elementos siguientes: ánodo, cátodo, electrolito.
Si distinguimos entre corrosión atmosférica y corrosión de estructuras enterradas y sumergidas, podemos distinguir también diferentes métodos de protección.
En el caso de metales situados en una atmósfera agresiva, el electrolito es la zona húmeda cercana al metal, que no podemos modificar excepto en ciertos casos mediante inhibidores en fase vapor. No podemos tampoco emplear la protección catódica clásica. Nos queda pues, tan sólo el diseño y selección de metales y recubrimientos protectores que separen el electrolito de los ánodos y cátodos y que en algunos casos tengan además un carácter activo como el galvanizado.


Cuando se trata de estructuras enterradas, además de lo anterior podemos aplicar la protección catódica y raramente modificar el electrolito.


Finalmente, en estructuras sumergidas podemos actuar como en estructuras enterradas y en muchos casos, modificar el electrolito. Por ejemplo, en el tratamiento químico del agua de una caldera.
En definitiva, podemos subdividir los métodos a emplear del siguiente modo:
  • Métodos de diseño.
  • Recubrimientos protectores.
  • Métodos electroquímicos.  
    1.1 MÉTODOS DE DISEÑO

    Al proyectar cualquier estructura metálica, se deberá seleccionar ante todo los materiales a emplear, teniendo la precaución en el caso de trabajar con materiales con potenciales electroquímicos distintos, de asilarlos eléctricamente.
Es fundamental que las tuberías metálicas enterradas no se conecten a metales enterrados más nobles como el cobre de las tomas de tierra o armaduras de hormigón armado.
Asimismo, el diseño debe hacerse evitando situaciones que propicie pilas de corrosión.

1.2. MÉTODOS ELECTROQUÍMICOS

Pueden citarse los siguientes: protección anódica, protección catódica y canalización de corrientes vagabundas, lo que no es más que un caso particular de protección catódica.


De ellos, la protección catódica es el método más extendido y tiene un gran campo de aplicación en los metales enterrados o sumergidos y en los recipientes que contienen líquidos. Siendo la protección catódica un excelente complemento de los recubrimientos. 
 
 1.3  RECUBRIMIENTOS PROTECTORES

En el siguiente trabajo, nos centraremos en este método para evitar la corrosión. Concretamente en recubrimientos orgánicos tales como pinturas y barnices.
Entendemos pues, como recubrimiento protector, aquel que intenta evitar el contacto entre el electrolito y el metal.
Este recubrimiento puede ser metálico por inmersión, proyección, electrodeposición o deposición química; buscando recubrir el metal base con otro inatacable en el medio en cuestión o que forma con él productos de corrosión pasivantes.
Otro método consiste en variar la composición de la superficie metálica con un anodizado, fosfatado, cromatado, aplicación de un estabilizador de óxido…


Asimismo, pueden utilizarse recubrimientos inorgánicos como vitrificados, silicatos de zinc, cemento, o bien recubrimientos orgánicos aplicados como en frío o en caliente, siendo estos últimos lo más empleados en estructuras enterradas.
Los recubrimientos orgánicos, deberían reunir las condiciones siguientes para constituir una solución idónea a la corrosión:
Perfecta adherencia a la superficie metálica, tanto en el momento de la aplicación como durante toda la vida de la instalación.
  • Ser compactos y no porosos.
  • Poder dieléctrico elevado.
  • No absorber humedad.
  • Dureza para evitar su rotura (lo que ocasionaría que quedara la superficie metálica al descubierto)
  • Elasticidad para absorber las dilataciones del metal base, sin fisurarse.
  • Inalterabilidad frente a los agentes químicos.
  • Inerte ante hongos y bacterias.
   En las tuberías enterradas, es imposible garantizar que el recubrimiento no ha sufrido daños durante la instalación.

Libros de los que disponemos

  • Adsorción física de gases y vapores por carbones
  • Handbook of petrolium refining processes
  • Introducción a las operaciones de separación. Cálculo por etapas
  • Química orgánica J. Macmurry
  • Residuos orgánicos y agricultura (U. Alicante)